Carlos Cenalmor – Psiquiatra y psicoterapeuta

¿Por qué me estreso en el trabajo y cómo puedo solucionarlo?

Si alguna vez te has preguntado “¿por qué me estreso en el trabajo?”, no estás solo. Es una pregunta que miles de personas se hacen todos los días, y con razón. Vivimos en una sociedad que premia la productividad a toda costa, pero rara vez nos detenemos a analizar qué nos lleva al estrés laboral y, lo más importante, cómo podemos solucionarlo.

En este artículo te hablaré sobre las causas del estrés laboral, cómo afecta tu cuerpo y tu mente, y qué pasos concretos puedes dar para reducir tu estrés y encontrar alivio en tu día a día.

Las causas del estrés laboral que no puedes ignorar

El estrés laboral suele tener dos fuentes principales: externas e internas. Entenderlas es clave para empezar a reducirlo.

Causas externas: cuando el entorno no ayuda

Las condiciones laborales son un factor determinante en el estrés laboral. Horarios interminables, cargas de trabajo poco realistas, falta de apoyo por parte de colegas o superiores y una cultura que glorifica el “estar siempre ocupado” son algunos de los principales culpables. Por ejemplo, las empresas que no modifican las dinámicas laborales que lo causan (aunque sí organizan talleres de mindfulness como solución mágica al estrés), están fallando en disparar al núcleo del problema.

Causas internas: las trampas de tu personalidad

¿Eres perfeccionista, autoexigente o sientes que necesitas tener todo bajo control? Si te reconoces en alguna de estas descripciones, puede que ya intuyas el impacto que tienen en tu vida. Estos rasgos, que a menudo vemos como virtudes o como señales de compromiso y responsabilidad, pueden transformarse en auténticas trampas cuando se convierten en motores de tu día a día. Porque sí, son potentes… pero también muy exigentes.

El perfeccionismo, por ejemplo, tiene esa capacidad de convertir una tarea sencilla en un proyecto titánico. No te vale con que algo esté bien hecho; necesitas que esté impecable. Y eso tiene un coste altísimo en tiempo, energía y salud. Piensa en todas esas horas que robas a tu descanso, a tu familia o simplemente a disfrutar de la vida, por pulir detalles que, probablemente, nadie más va a notar. 

Por otro lado, la autoexigencia es como ese entrenador que nunca deja de pedirte más. Nunca estás a la altura de tus propios estándares, siempre hay algo que podrías haber hecho mejor. Esto puede impulsarte durante un tiempo, pero a largo plazo es agotador. Lo peor es que, aunque logres un éxito tras otro, siempre habrá un nuevo objetivo esperando, haciendo que nunca te sientas satisfecho.

Y luego está la necesidad de control, esa que te lleva a creer que si no supervisas personalmente cada detalle, las cosas se derrumbarán. Delegar es fundamental en cualquier ámbito de la vida. Este rasgo también tiende a alimentar la frustración, porque la realidad es que no todo está bajo nuestro control, por mucho que nos empeñemos.

Estos tres rasgos son como caras de una misma moneda, y aunque a veces son útiles para alcanzar metas, también son grandes culpables del estrés que sientes en el trabajo. 

Te invito a reflexionar: ¿qué pasaría si un día te permitieras bajar tus estándares, aunque fuera un poco? ¿Si confiaras en que, aunque algo no esté perfecto, sigue siendo suficientemente bueno? ¿Si delegaras más, aceptando que el resultado no será idéntico al que tú conseguirías, pero seguirá siendo válido? 

Aprender a soltar estas trampas no es fácil, pero es absolutamente liberador. Tu tiempo y tu energía son recursos limitados, y mereces usarlos para construir una vida más equilibrada y feliz, no solo para cumplir con expectativas inalcanzables.

¿Cómo afecta el estrés a tu vida?

El estrés crónico en el trabajo puede desencadenar problemas físicos y emocionales que impactan todas las áreas de tu vida. Si te has preguntado alguna vez, “¿por qué me estreso en el trabajo?”, es importante saber que esta pregunta tiene raíces profundas tanto en tu entorno laboral como en tu interior. Desde insomnio y problemas digestivos hasta fallos de memoria y una sensación de desconexión contigo mismo y con los demás, el estrés puede robarte la calidad de vida y dificultar incluso las tareas más sencillas.

Cuando piensas “me estreso en el trabajo”, como hemos visto, no solo es cuestión de presión laboral. Muchas veces, el perfeccionismo o la autoexigencia amplifican esta carga, haciéndote sentir que nunca es suficiente. Si además tu vida personal se resiente y ya no disfrutas de lo que antes te hacía feliz, es probable que el estrés esté tomando el control.

Alivio del estrés en el trabajo: pasos prácticos

Ahora que sabemos de dónde viene el estrés, ¿cómo podemos aliviarlo? Aquí tienes algunas estrategias basadas en mi experiencia como psiquiatra y experto en gestión del estrés:

1. Pon límites claros

Aprender a decir “no” es un acto de amor propio. Pon límites a tus horarios y a las tareas que aceptas. Si no lo haces, el ciclo de “me estreso en el trabajo” seguirá afectando tu bienestar.

2. Reevalúa tus prioridades

El perfeccionismo puede ser un enemigo disfrazado de virtud. Pregúntate: ¿es realmente necesario que todo sea perfecto o basta con que sea funcional? Aprende a soltar y prioriza lo que de verdad importa.

3. Cuida tu cuerpo

Dormir lo suficiente, mantenerte físicamente activo y llevar una alimentación equilibrada son pilares fundamentales para tu bienestar emocional. A menudo, cuando piensas “me estreso en el trabajo”, es tu cuerpo el que empieza a manifestar los efectos antes que tu mente: insomnio, tensiones musculares, problemas digestivos… Tu cuerpo es el primer sistema de alarma que te avisa de que algo no va bien, así que darle el cuidado que necesita es el primer paso para aliviar el estrés y recuperar el equilibrio.

4. Conecta con la naturaleza

Pasear por el parque o hacer una ruta en el bosque puede reducir significativamente tus niveles de cortisol y ayudarte a reconectar contigo mismo. La naturaleza tiene un efecto poderoso sobre nuestra mente y emociones.

5. Encuentra propósito en tu trabajo

¿Tu empleo tiene sentido para ti? Reflexiona sobre tu ikigai, esa razón para levantarte cada mañana. Alinear tu trabajo con tus valores puede cambiar tu perspectiva y reducir el estrés.

Reflexión final: volver a habitar tus límites

El estrés laboral no desaparecerá mágicamente, pero entender sus causas y tomar medidas prácticas puede marcar una gran diferencia. No se trata solo de gestionar el estrés para ser más productivo, sino de vivir una vida más equilibrada y conectada.

Recuerda, no estás solo en este camino. Y si te ha gustado este artículo, te invito a suscribirte a mi newsletter diaria para recibir consejos prácticos y reflexiones sobre cómo gestionar el estrés y vivir con más tranquilidad. 

 

Cuídate mucho y disfruta de la vida.

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